Grupo Editorial Del Caribe

LIJ: un universo paralelo

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GRECA


Las siglas LIJ significan “Literatura Infantil y Juvenil” 1 . Aclarado esto será fácil entender nuestro título. Y casi seguro que hasta aceptarlo sin necesidad de explicación alguna. Desde su boom en el siglo XX, los estantes de obras infantiles y juveniles se han convertido en universos paralelos en la producción editorial: en ellos encontramos crónicas populares tradicionales, mitos, leyendas, fábulas y anecdotarios; poesía, retahílas, nanas, cancioneros y adivinanzas; toda clase de libros-objeto: album, recortables, didácticos y 3D; novelas de aventuras, fantásticas, de ciencia-ficción, de misterio y de terror; cuentos y relatos igualmente de todo subgénero; incluso hasta ensayos, artículos y manuales destinados a los lectores más jóvenes. Y recientemente, gracias a los avances de las tecnologías de la información, con realidad aumentada.

Sin embargo, como apuntó el filólogo hispánico Pedro C. Cerrillo “¡cuidado!, todos los libros que se ofrecen para niños no son literatura, lo que no quiere decir que no puedan ser interesantes. Lo que sucede es que, con el buen ánimo de crear y fomentar los hábitos lectores, se habla de LIJ para referirse a libros que no son textos literarios, pero que pudieran contribuir a hacer lectores: libros-juego, libros-objeto, algunos álbumes, pictogramas, libros de conocimientos, etc. Un libro informativo sobre la vida de los animales salvajes puede estar muy bien editado, tener atractivas ilustraciones y ofrecer contenidos muy interesantes y sugestivos, pero no ser (necesariamente) un texto literario” 2 .

Esto significa que pocos textos formativos serán considerados LIJ, mientras que una gran mayoría de obras de entretenimiento sí podrán ser clasificadas como literatura. Claro que eso no les quita a los libros didácticos el atributo de la formación lectora o de la divulgación del conocimiento, objetivos principales en tales publicaciones las más de las veces.

Sean considerados literarios o no, lo innegable es que este universo textual está creado principalmente para formar lectores desde edades tempranas. Logros secundarios de ella, aunque no menos importantes, es que acerca al conocimiento humano en general pues hace alcanzable a niños y jóvenes cuestiones que en siglos anteriores estaban únicamente disponibles para adultos. A partir de la revolución de la literatura infantil y juvenil se “exige el abordaje de todo tipo de temas, problemas, aspectos o asuntos de la vida pública (ciudadanía, exilios, guerras, migraciones, igualdad, violencia...) sin necesidad de dulcificarla, sin adoctrinar ni dar lecciones de no se sabe bien qué cosa. […] la LIJ actual tampoco debe renunciar a generar, despertar o provocar expectativas múltiples en los lectores, más allá, incluso, del mero entretenimiento o del placer de leer: […] a la construcción del imaginario de niños y jóvenes, antes citado, pero tampoco a los que intervienen en la construcción de su identidad” 3 .

Esta es la razón por la cual actualmente la LIJ es un universo paralelo donde caben casi las mismas formas y temas expresivos de la Literatura universal pensada principalmente para adultos. Nuestra recomendación como editores siempre será acercarse a la literatura en general, escrita para la edad que sea, pues nunca se sabe con cuál maravilla uno se podrá encontrar.




1 Otra propuesta clasificatoria es de la autora mexicana Juana Inés Dehesa, quien prefiere clasificar en LIJ a “todos aquellos textos de ficción que fueron escritos ex profeso para el público entre los 0 y los 14 años”.
2 “La importancia de la Literatura Infantil y Juvenil en la educación literaria”, ponencia en el Congreso Internacional de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Alicante, 2015.
3 Ídem.