Grupo Editorial Del Caribe

Tradición de muertos más viva que nunca

Grupo Editorial del Caribe
GRECA


Tras un año de espera, las ánimas de ancestros, familiares y amigos que se han adelantado vuelven de su eterna morada a compartir unos breves días entre nosotros, llenos de alegría, recuerdos, colorido, tradiciones y mucha mexicanidad.

Nuestro aporte como editorial será intentar resolver la pugna que desde hace años existe con el famoso Halloween aparentemente importado directo de Estados Unidos. Las consignas de “respetemos nuestras tradiciones” se escuchan durante estas fechas para luego callarse hasta que llegue la Navidad con el merry christmas.

Primero tenemos que delimitar lo que es la cultura. Según los antropólogos Alfred Kroeber y Clyde Kluckhohn, es el conjunto de “saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo”. Por fortuna, en la actualidad no es viable pensar en una verdadera cultura exclusivamente mexicana pues la multiculturalidad siempre ha existido y existirá: los grupos sociales son móviles y cambiantes. O como atina a cantar Jarabe de Palo, “En lo puro no hay futuro, la pureza está en la mezcla”.

Esto nos lleva al siguiente concepto necesario, la tradición, el conjunto de usos y costumbres enseñados generación tras generación, la cual, según René Guénon, comunican al ser humano con la divinidad en cualquier forma de expresión cultural. Pero es precisamente esta oralidad generacional lo que hace que sean cambiantes: cada quien le pone su granito de arena al contarla a las nuevas generaciones. En palabras del poeta Vicente Aleixandre: “la vitalidad de una tradición depende de su capacidad para renovarse”. Si quisiéramos evitar esto a fin de conservarlas (como muchos desean hacer) tendríamos que eliminar la creatividad humana, factor esencial con el cual fueron creadas inicialmente; e inevitablemente terminarían muriendo.

Finalmente, analicemos el meollo de lo que ocurre alrededor del satanizado Halloween… En el viejo continente, las festividades de final de cosecha e inicio de temporada fría de los pueblos europeos: el All Hallows' Eve céltico al norte y la celebración católica de Todos Los Santos hacia el sur; mientras que en la América prehispánica aquellas que marcaban los mismos acontecimientos geográficos meteorológicos mediante celebraciones espirituales dedicadas a quienes habían fallecido durante las épocas duras del año: el Miccailhuitontli mexica, el Xantolo de la región huasteca o el Hanal Pixán maya son ejemplos de ello, de los cuales, habremos de apuntar, raras veces vemos apenas un ápice entre la población mexicana en general. Descubrimos así que el Halloween no fue inventado en Estados Unidos; al igual que nuestra tradición actual es un sincretismo de costumbres anteriores llegadas desde muy lejos.

Entonces, si hacemos la ensalada cultural con los ingredientes venidos desde Europa medieval y nuestros pueblos ancestrales indígenas, descubriremos que, como buena tradición viva, el Día y la Noche de Muertos mexicano proviene de la mezcla de muchísimas culturas, y se sigue aderezando de otras tantas llegadas desde distintas partes del mundo, todo mezclado a través de una fusión multicolor muy característica de la cultura mexicana: extravagancia, surrealismo y una explosiva fiesta de colores chillones como nos encanta hacer.