Grupo Editorial Del Caribe

Que fluyan las letras

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GRECA


Definir cualquier género literario resulta demasiado embrolloso; se antoja imposible incluso. Quizás el menos evasivo para este objetivo sea la novela, sin embargo, hay novelas tan cortas como cuentos o relatos, o las hay con pocas líneas argumentales, y al haberlas mezcladas hasta con ensayos, al final el resultado nuevamente parece una tarea insalvable. Es precisamente el género del ensayo, el que tal vez sea el más complejo de precisar, tanto por su naturaleza interna como por la forma en cómo nació.

Fue el escritor renacentista Montaigne el primero en usar la palabra al titular en 1580 su obra cumbre como “Essais”, término que en francés significa "tanteos”, “pruebas"; aunque el ensayo ya contaba con antecedentes en los filósofos griegos, en obras japonesas del siglo XI y en algunos textos del Medievo y el Renacimiento.

Pero ¿qué es un ensayo? Ya dijimos al principio que es tarea cuasi imposible y aún así trataremos de explicarlo; no hay peor fracaso que el sabido desde antes. Por eso mejor dejar la empresa a los expertos: Donald W. Bleznick, crítico literario apunta que "El ensayo puede definirse como una composición en prosa, de extensión moderada, cuyo fin es más bien el de explorar un tema limitado que el de investigar a fondo los diferentes aspectos del mismo". Tal vez no resulte exacta ni aceptada por todos, sin embargo, por ahora esta definición nos funciona a la perfección para evitar extendernos demasiado en el asunto.

De aquí podemos deducir algunas de las características del ensayo que muchas páginas web literarias han recopilado desde antes: escrito fundamentado, sintetiza una tesis significativa, su finalidad es argumentar una opinión, posee carácter preliminar, introduce a una materia sin entrar a profundidad, entre otras más. Y nos ayudan las que Menandro el Rétor apuntara en el siglo III d. C. sobre las “charlas”, las cuales él ya comienza a vislumbrar como una clase de ensayos: tema libre (elogio, vituperio, exhortación); estilo sencillo, natural, amistoso; subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo); mezcla de citas, proverbios, anécdotas y recuerdos personales; sin orden preestablecido (se divaga, es asistemático); extensión variable; dirigido a un público amplio; conciencia artística; libertad temática y de construcción. Parece que con esto ya tenemos una idea generalizada para delimitar lo que es el ensayo. Bueno, casi.

Y es aquí donde conectamos nuestro título con lo que hemos venido tratando hasta el momento: ante tal diversidad y libertad de expresión que puede contener un ensayo, ¿qué mejor género para quitarse el bloqueo literario? Probar con algunas líneas, con unas pocas ideas; inconexas, personales, serias o no tanto, tal como es la naturaleza del ensayo mismo. Una forma amigable empero profesional de empezar a soltar el discurso personal. Pero esto ya lo trataremos en la segunda parte de esta serie sobre el bloqueo literario. Por ahora hemos trazado los antecedentes requeridos para lograrlo.