Grupo Editorial Del Caribe

De las letras a la realidad

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Serendipia, ¡qué palabra tan rara! (Es una adaptación del inglés serendipity, la cual viene a su vez de Serendip —antiguo nombre persa de la isla de Ceilán, hoy Sri Lanka— por alusión a la fábula oriental “Los tres príncipes de Serendip”). En fin… Se le denomina serendipia a los descubrimientos afortunados e inesperados dados de forma accidental, ya sea casualmente o “por el destino”, o bien, al estar buscando alguna cosa distinta. También puede referirse a la capacidad de una persona para darse cuenta de que ha hecho un hallazgo importante a pesar de no tener relación directa con lo buscado inicialmente.

Las serendipias son frecuentes en la historia de la ciencia. Asimismo, existen las serendipias literarias, estas son cuando un autor escribe sobre algo que ha imaginado, pero inexistente en su época, y posteriormente ocurre tal como lo describió el escritor, incluso con los mismos detalles. Cabe aclarar que este fenómeno no se debe confundir con la anticipación, o con el género literario de la ciencia ficción, donde muchos inventos genéricos se adelantan a su tiempo, y en el momento en que suceden, se antojan una profecía sin serlo en realidad.

Ejemplos de esto son la clonación y la fecundación in vitro de las que habló Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz, mucho antes de que estas fueran posibles científicamente; o los submarinos eléctricos, los satélites artificiales, las armas químicas y el viaje a la luna descritos por Julio Verne en muchos de sus textos. Finalmente, Ray Bradbury en su libro Fahrenheit 451, habla sobre un sistema de comunicación masiva muy similar a lo que hoy día es internet, y George Orwell en su obra 1984, se adelantó a su tiempo al hacer mención de una red de observación ciudadana conocida como El gran hermano, de la cual no solo fue tomada la idea, sino que ya se trabajaba en las bases de ella sin que el autor y los desarrolladores se conocieran.

Otra serendipia literaria famosa es la del escritor Morgan Robertson, publicada en el año 1898 en su libro Futility or the Wreck of the Titan, en el cual contaba la historia de un enorme barco que en su viaje inaugural entre Londres y Nueva York acababa hundiéndose debido al choque contra un iceberg. ¿Dónde hemos sabido de un hecho así en la vida real? Habrá que preguntarle a Leonardo DiCaprio.

Actualmente, ante la crisis del COVID-19, ha tomado fama la serendipia del escritor estadounidense Dean Koontz, quien en 1981 publicó la novela de terror Los ojos de la oscuridad, sobre un virus mortal denominado Wuhan-400, el cual es desatado en China en el año 2020.

Antes de terminar, volvamos al campo de la Lingüística con dos curiosidades pertinentes: la palabra coloquial chiripa podría considerarse como un sinónimo de serendipia, aunque no es usada por todos los hispanoparlantes, tiene una connotación más bien festiva y por lo general se refiere a eventos fortuitos de la vida cotidiana, o incluso a hechos sin trascendencia. De igual manera, existen las pseudoserendipias, en las cuales el investigador, luego de no obtener resultados tras muchas investigaciones, finalmente consigue su objetivo, pero a causa de un accidente inesperado o de una revelación.