Grupo Editorial Del Caribe

Coma, punto y seguido, de Gonzalo OyMejía

Grupo Editorial del Caribe
GRECA


La manera exacta para describir a este libro es un juego de espejos, un lugar donde nada es lo esperado, un universo donde las cosas suceden sin suceder y los pensamientos forjan más que la realidad misma tratando de forjarse a sí misma. Donde los clichés y los lugares comunes se quiebran, dejan de ser lo esperado a pesar de ser tan conocidos.

Tal vez por eso se quiebren. O tal vez no, ¿quién lo sabe? Esta es la aportación que esta obra hace a la novela romántica: la unión entre los lugares comunes a través de la ruptura de estos. Y como siempre, habrá que llegar hasta el final para saber qué sucede en realidad: abrir las hojas, leer y sacar a nuestra imaginación en pos de una nueva realidad. Más allá de todas las expectativas causadas por los reflejos.

Este es el universo interno del libro de OyMejía: una obra en la que, conforme el lector avanza entre sus páginas, descubrirá que el imaginario cambia en una dirección distinta a lo esperado, que los reflejos se retuercen como en un juego de espejos, y que hacia el final, esta preconstrucción termina con otra forma a la esperada.

Ubicada dentro del género de la novela romántica debido a sus principales características, según la asociación de Escritores Románticos de América: una pareja (Renato y Valentino) quienes, tras enamorarse, debe vencer las vicisitudes de sus vidas diarias a través de esfuerzos propios para consolidar su amor. Esto nos lleva a observar que la historia de amor es el centro de la trama y el clímax existe en virtud de ella (aunque existen pequeñas subtramas como las aventuras con su familia y amigos, no restan importancia a la principal).

OyMejía ha sabido retratar el abanico de valores familiares que cargan las tradiciones yucatecas, así podemos identificar que los principales campos semánticos del libro son: valores, emociones, familia, pareja, intimidad y sociedad.

Uno de los rasgos más evidentes en la obra de OyMejía es el observador, quien siempre atento a lo que sucede en la trama, bien puede ser el lector o nuestro personaje principal que funge a la vez como narrador omnisciente. ¿Y por qué no ambos mezclados? ¿O acaso podrían ser, en esta obra, lector y personaje uno mismo? Es así como tras la lectura de esta obra, el lector podrá preguntarse ¿quién es el que observa? ¿Acaso soy yo como lector o acaso es el personaje principal quien es a la vez narrador omnisciente de la misma? ¿O tal vez hay otro más allá, observando a todos, tanto personajes como lectores?… La respuesta queda en el aire.

Por que, al final, ¿qué es lo que observamos todos: la realidad o tan solo una concepción de esta? No lo sabremos hasta que no nos abramos a su sinfín de posibilidades. Igual como sucederá con Coma, punto y seguido: no habremos de saber en qué concluye mientras no abramos sus hojas y leamos hasta la última de ellas.