¿SE NECESITA SER ESCRITOR PARA SER EDITOR?

Grupo Editorial del Caribe

Se suele tener la creencia que para ser un buen editor, necesariamente éste tendría que ser primero un buen escritor; esa creencia viene, en varias ocasiones, por el desconocimiento del oficio del editor.

Definir a un escritor resulta un poco más complejo que definir la ocupación del editor, por ello lo haremos de manera breve y concisa.

Un escritor es aquel que, como su nombre lo indica, escribe. Utiliza como herramienta la palabra escrita para comunicarse; pero no basta con eso, un escritor que se precie de serlo, sabe cómo contar su historia y qué intencionalidad quiere lograr con ella; para conseguirlo, utiliza recursos literarios que embellecen y enriquecen el texto. Tiene conciencia de que una historia buena no es suficiente, si no se sabe cómo contarla. El escritor generalmente firma sus textos y lleva el crédito por ellos.

Un editor es un profesional de las letras, que conoce perfectamente la lengua y su uso, tiene conocimientos de ortografía, lingüística, morfosintaxis y filología; herramientas que sirven para hacer que un texto sea legible y exprese de manera limpia y sin errores el mensaje que el autor pretende transmitir. El editor y su equipo, si es que lo tiene, dictamina si la obra es o no sujeto de análisis teórico-literario para determinar las cualidades del texto, corrige, estructura y en ocasiones acompaña al escritor en el proceso de edición y publicación. Es también tarea del editor adquirir derechos de traducción, coordinar la traducción del texto, supervisar o llevar a cabo la corrección, ocuparse de la difusión en prensa y comercialización de los libros, incluso la orientación y ayuda en el mercadeo de la obra. Un editor es capaz de evaluar el potencial comercial de una obra y saber si puede llegar a ser un éxito de venta. Generalmente el editor se encuentra oculto y el hecho de que no se note, habla muy bien de él; pues quiere decir que el texto está perfectamente bien trabajado.

El editor utiliza todos sus conocimientos y herramientas para hacer que la obra y el escritor destaquen y logren un trabajo de excelencia. Tanto el escritor como el editor se necesitan y complementan. Queda claro que la combinación de ambos y el trabajo en conjunto, definitivamente beneficia lo más importante: la obra.